lunes, 6 de agosto de 2007

Merecido Homenaje a Estuardo Nuñes que se acerca al centenario de su nacimiento

Por su destacada trayectoria literaria, el maestro y crítico literario Estuardo Núñez recibio la noche del pasado miércoles 8 de agosto un merecido homenaje a su labor. La cita se llevo a cabo en la Casa Museo Mariátegui (Jr. Washington 1946, Lima), a las 7 pm en la cual participaró también el poeta y catedrático Marco Martos.

Este reconocimiento viene a sumarse, entre otros, al que se le realizó en la Feria Internacional del Libro de Lima, FIL, días atrás y a la Condecoración al Mérito Sanmarquino, máximo galardón de esa casa de estudios, que le fue otorgada en mayo pasado.

Estuardo Núñez, próximo a cumplir cien años de edad –nació en setiembre de 1908– es autor de La poesía de Eguren, Luis de Camoens en el Perú, España vista por viajeros hispanoamericanos, José María Eguren: Vida y Obra, entre otras importantes publicaciones. Ha sido también colaborador con diversos artículos en revistas especializadas y en obras colectivas.

Para saber más acerca de Estuardo Nuñes, aca le presentamos una entrevista por Karina Marín

Con la mano derecha en el bolsillo de su chaleco de lana, se acerca lentamente a la ventana del décimo tercer piso del edificio central de la Universidad Ricardo Palma, donde espera para ser entrevistado. Detiene su vista por unos minutos y luego, con la misma lentitud, gira y comenta: “Es muy desértico… antes Lima era un conjunto de campos; hoy es un conjunto de campos de cemento”.
Esa es la reflexión de Estuardo Núñez, un hombre que ha sido testigo de prácticamente tres siglos de historia: el de sus padres y sus abuelos, que le llegan por referencias y por interminables estudios y lecturas; el suyo, el siglo de Vallejo, Eguren y otras figuras clave de la literatura peruana contemporánea; y el que ahora iniciamos, en el cual, según él, se vislumbra claramente la influencia de las centurias anteriores.
En el marco del Primer Encuentro Cultural Peruano Ecuatoriano, que organizan la Universidad Ricardo Palma y la Embajada de Ecuador en Perú, este hombre de letras, que nació en Lima hace 96 años, recibirá un homenaje por demás merecido, no sólo por su trascendental labor en el campo de las letras, sino por encarnar uno de los testimonios vivos más importantes que tiene la cultura nacional e hispanoamericana.


SOBRE LAS LETRAS Y LA CULTURA HISPANOAMERICANA DE ESTOS SIGLOS.


En el contexto de este encuentro que pretende unir a dos países un tanto alejados por distintas circunstancias, ¿cómo hacer que nuestras literaturas empiecen a conocerse y dejen de sentirse tan distantes?
Hemos vivido una etapa de transición entre los siglos XIX y XX y ahora en el XXI. Durante los siglos XIX y XX nuestros países no habían logrado un entendimiento pleno, porque había muchas circunstancias de tipo político y económico y nuestras relaciones también con países extraños a nosotros eran también un tanto irregulares, un tanto débiles. Pero ahora estamos en un siglo en que nuestras relaciones se están fortaleciendo, dejando de lado las rencillas que hemos tenido en los siglos anteriores y estamos tratando de afianzar estas relaciones entre ambos países y los demás países latinoamericanos, en un nivel que no existió nunca anteriormente. Se trata de llegar a realizar un ideal de entendimiento, pero no solamente político o racial, sino un entendimiento intelectual y espiritual que apoye la realización de un supremo ideal que tenemos: el de unirnos los países de la América del Sur. Este es el objetivo al que estamos caminando.

¿Cuál es su visión personal sobre el proceso de las letras latinoamericanas durante el siglo XX?
En nuestros países siempre ha habido raíces propias que nosotros hemos tratado de reflejar en nuestra literatura y en nuestra cultura, pero también ha habido componentes que venían de afuera, en relación con los demás países del mundo, por lo que teníamos no solamente problemas para expresar lo nuestro, sino también para entender lo ajeno, lo que no era nuestro. Más que la literatura de nuestros propios países, lo que se trataba es de adaptar la realidad literaria y cultural de los países extraños a nuestras realidades. En esta etapa en la que estamos, en la que tratamos de superar lo otro, se han hecho estudios de literatura comparada muy importantes, pero no lo suficientemente explícitos todavía, y más que la relación con los demás nos ha preocupado también estudiar la relación con nuestro propio pasado, con nuestras propias potencialidades espirituales.

¿Es ese el proceso que ha tenido también la literatura peruana?
En realidad en la literatura peruana, durante el siglo XX, se puede apreciar que ha surgido una literatura propia, que no mira con el ejemplo español, sino con ojos más amplios para abarcar lo que es la literatura de toda América en relación con la de España. En todos los países latinoamericanos, la literatura ya no puede prescindir de lo que es la afirmación nacional de nuestros países, para la contribución de una literatura continental, respecto a las demás literaturas occidentales. Nuestros países de han independizado mentalmente, con respecto a la literatura europea.

Si tuviera usted que elegir a un escritor como imprescindible al momento de hablar sobre la historia de las letras peruanas, ¿a cuál elegiría?
No se puede hablar de uno solo, porque esa tarea ha estado repartida en grandes escritores con diferencias ideológicas notorias. Está la figura de González Prada y también la de Ricardo Palma, por ejemplo. Caminando entre las obras de estos escritores podemos llegar al pleno conocimiento e identificación con las tendencias que han prevalecido en el mundo intelectual de los últimos años. No quiero hablar aún de “el siglo pasado” sino de los primeros años de este siglo que estamos viviendo y de los años anteriores del siglo XX, ya que estos años ya se vislumbraban en las letras del siglo XIX.


NUESTRA FORMA DE HACER CRÍTICA


¿Se ha dicho que usted es el primer crítico literario del Perú?
No, no podemos hablar de que yo sea ni el primero ni el segundo. He sido uno de los que han seguido la ruta de vida que necesitábamos seguir, escribiendo libros que comprendan tanto los procesos de un país como los problemas de los países extraños o vecinos. Yo soy un trabajador intelectual que no ha hecho una literatura espectacular, sino que he tratado de salvar vacíos que había en nuestra literatura. Antes nadie hacía literatura comparada, hoy en día se la hace, se entra en la orientación de la crítica. Ahora se pueden hacer estudios de literatura comparada en todos y en cada uno de los países, como Ecuador y Perú: se trata de comparar nuestras expresiones literarias con las del mundo en general. Se trata de que salga a relucir una literatura propiamente americana. La literatura americana ha crecido mucho en el plano de lo comparativo. Se debe cortar cierta tendencia a que haya una dependencia de unas literaturas a otras, intuyendo incluso la tendencia que hay a señalar criterios que están al margen de nuestra realidad.

Se refiere usted a una manera propia de hacer crítica…
Yo encontré algunos vacíos en nuestra literatura, y esos vacíos trato de salvarlos, de llenarlos, porque nuestra literatura estuvo, durante el siglo XIX, vacilante entre el tema nacional y el tema europeo u occidental; nuestra literatura se sentía un poco ligada al legado europeo, con un horizonte un poco limitado en cuanto se refería a nuestra realidad. Estos vacíos que yo encontraba se manifestaban también en la crítica literaria; es así como surgió una tendencia a independizar nuestros puntos de vista y nuestra crítica de los de Europa; ha habido un proceso de tratar de ver todo en conjunto, como un criterio de ver lo propio, lo típico. Todos los modelos que prevalecieron en nuestras literaturas eran los modelos europeos y especialmente los modelos españoles. Entonces hemos salido de esos cascarones, hemos formado también nuevos juicios en materia literaria. Así como se ha modificado el contenido de la novela en general, también se ha afirmado la manera de hacer la crítica literaria, de acuerdo con nuestras necesidades, con nuestras realidades y puntos de vista. Así se ha complementado el panorama de todos los hechos literarios, no solamente de la novela o de la poesía, sino también en la forma de hacer la crítica. Hay una nueva crítica, hay una nueva modalidad poética, hay nuevas tendencias de hacer el comentario.


Algunos agregados


ESTUARDO NÚÑEZ
Sobre Martín Adán


Estuardo Núñez tuvo como compañero de estudios en su juventud al poeta Martín Adán. Su amistad fue muy estrecha. Esto es lo que dice hoy de su amigo:

“Fue un escritor realmente extraordinario para su época y para el Perú. Fue un adelantado de las nuevas tendencias de la literatura peruana en el siglo XX, tendencias que lo llevaron al perfeccionamiento del idioma que nos ha tocado tener como lengua máter, que es el castellano, pero un castellano afirmado en lo nuestro, no en lo típicamente español o “españolizante”, sino un español que se afirma conociendo el legado lingüístico que hemos traído en la sangre. Adán ha constituido una fuente, no solamente para conocer el idioma que hablamos, sino para profundizar en él, porque no se trataba de escribir una literatura que contara lo mismo que ha hecho la literatura en España, sino de representar una poesía que tiene su exponente en una lengua propia. Adán es uno de los exponentes más importantes de la literatura hispanoamericana.”


ESTUARDO NÚÑEZ
Sobre José María Eguren

Sus estudios sobre la vida y la obra de José María Eguren caracterizan la extensa bibliografía de Estuardo Núñez. En pocas palabras, esto es lo que dice hoy sobre su aporte con respecto a los estudios de este poeta:

Mi estudio es uno de los primeros libros que se hacen exclusivamente dedicado a un solo poeta; eso no era común en esa época. A nadie se le había ocurrido escribir sobre la obra de un poeta, y eso fue un poco extraño. Se pensaba que ese era un trabajo inútil, que no respondía a una realidad visible.

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